Oigo un arrastrar de pies. Mis cuencas vacías vuelven a doler. No hay luz. Se apagaron las velas y el viento sopló para llevarme lejos. Busco alguna mano que rozar, y sólo siento espaldas. Crujen los huesos de los otros y se cargan de humedad mis zapatos vacíos. Oigos esos pies dejando marcas y siento de cerca cómo respiran. No sé quién es. No sé lo que es. No sé qué busca ni por qué me mira. No sé por qué respira. Quiero no tener miedo. Quiero mis ojos de antes y mis oídos sordos. ¿Qué es ese sonido al lado de mí?