Dormir no es dormir. Siempre despierta. Los crujidos que ya no suenan bajo mis pasos me rompen los tímpanos que ya no tengo. Veo el mundo que vivís y veo vuestros latidos, que suenan ante mis pupilas nubladas y dejan huecos en el no tiempo. Sigo en busca de puertas. Mientras, veo a vuestros maridos; veo a vuestras esposas. Veo cómo vuestros hijos os buscan y no les dais la mano. Mi madre ya no tiene cuerpo. Veo el pasado. Veo cómo respiráis observo cómo vuestro aliento me atraviesa, pasa a través de mí como si no estuviera. Veo lo de ayer, lo de hoy y lo de mañana. Porque todo es un círculo y porque aquí no insultan los relojes.

Ahora podéis preguntar.
Ahora quiero hablar.
Ahora voy a responder.
Sé de vosotros.
Sé vuestros miedos.
Sueño vuestros sueños.
El no tiempo me acompaña.
Sólo él.

¿Cuál es tu pregunta?