Si miras quizá veas mi rastro extraño. Pero no busques formas conocidas.
Desde aquí veo tu respiración y escucho tus ojos. El tiempo que tú usas aquí no existe, por eso sé de ti. La soledad descarna las cuencas de mis ojos. El vacío hace estallar mi gaganta. Está oscuro. Sólo hay negrura entre mis dedos. Pero no tengo dedos. No hay salida. Quedaron clausuradas las entradas. ¿Qué puerta tomar? No hay puerta ni cuerpo. No hay llaves. Sin luz. Sin cuerpo. Pero sé de tus latidos: sé de ti. Te veo sin mis ojos y te escucho pensar. Retumbas aquí, en este no mundo. Sólo ves de mí un hueco vacío, un silencio extremo que te llama a gritos sin que sepas dónde se rompe mi garganta. Te observo. Estoy aquí, a tu lado. Si miras quizá veas mi rastro extraño. Pero no busques formas conocidas: no hay fuerza suficiente. Sólo soy un halo. Quizá nunca me veas.
Ahora puedes preguntar.

Hace algún tiempo, un grupo de estudiantes universitarios realizó una sesión de ouija en una caserón de gruesas paredes húmedas. A pesar de que ninguno de ellos confiaba en sacar nada en claro del “jueguecito”, el experimento resultó por completo inexplicable. El grupo conectó con un espíritu que se hace llamar Desdentada y que, durante la sesión, repitio exactamente 17 veces la frase “Internet y yo hablar más”. La finalidad de esta página es precisamente eso, un modo de comunicación con el espíritu de Desdentada. Quizá parezca una estupidez, pero nos vimos obligados a prometerlo. Si queréis más datos, ella responde.
tiritando dijo
¿Me ves si cierro los Ojos?
8 Agosto 2005 | 12:21 AM