Dadme luz. Dadme voz
Hablad. Preguntad. Habladme. Necesito paz. Quiero luz. No sé a dónde voy. Mis no piernas no saben cómo caminar. Hay recuerdos sangrando tras mis ojos. Hablad. Preguntad. No quiero quedarme sola. Pero me estáis dejando. Me dejáis y me hundo. Dadme luz. Un soplido. Unos ojos cerrados. Noche. Sólo noche queda aquí. Si no hay “aquí” ni “allí”, ¿qué sitio es este? Mis recuerdos. Mi niñez. Mis horas. La casa de piedra húmeda. Cuánto dolor. Cuánto daño. Qué poco sitio para sentirlo todo. Esto no es la nada, es el dolor. Dadme luz. Dadme voz.

Hace algún tiempo, un grupo de estudiantes universitarios realizó una sesión de ouija en una caserón de gruesas paredes húmedas. A pesar de que ninguno de ellos confiaba en sacar nada en claro del “jueguecito”, el experimento resultó por completo inexplicable. El grupo conectó con un espíritu que se hace llamar Desdentada y que, durante la sesión, repitio exactamente 17 veces la frase “Internet y yo hablar más”. La finalidad de esta página es precisamente eso, un modo de comunicación con el espíritu de Desdentada. Quizá parezca una estupidez, pero nos vimos obligados a prometerlo. Si queréis más datos, ella responde.
C.D.C. Para que los demás no pasen desapercibidos referenció
Última semana:
...pecados-capitales">ira se apodera de mi y aporreceo el teclado más fuerte, hundo el dedo índice en el ratón...<a href="http://www.espacioblog.com/squizofrenica...
16 Enero 2006 | 03:48 PM