Me pedís puertas y no puedo encontrarlas. ¿Qué salida es la que lleva mi nombre? No estoy jugando, yo ya no sé jugar. Los recuerdos se clavan. La oscuridad es reina de mis ojos. Tengo frío. Humedad. Soledad. Silencio agudo. Y todo está clavado. Todo son alfileres en mis ojos. Mis pupilas no pueden ver las puertas. Mis párpados no están. Se terminaron mis ojos. ¿Quién derrumbó mi voz? ¿Por qué duele? Mis ojos no están. ¿Qué quedó de mí ahora? No hay puerta para mí. Arrancaron las puertas de mis ojos ciegos.
Ahora podéis preguntar.

Hace algún tiempo, un grupo de estudiantes universitarios realizó una sesión de ouija en una caserón de gruesas paredes húmedas. A pesar de que ninguno de ellos confiaba en sacar nada en claro del “jueguecito”, el experimento resultó por completo inexplicable. El grupo conectó con un espíritu que se hace llamar Desdentada y que, durante la sesión, repitio exactamente 17 veces la frase “Internet y yo hablar más”. La finalidad de esta página es precisamente eso, un modo de comunicación con el espíritu de Desdentada. Quizá parezca una estupidez, pero nos vimos obligados a prometerlo. Si queréis más datos, ella responde.
A mi me han Abierto los Ojos...y esta Luz del sol me está quemando la retina.