Me pedís puertas y no puedo encontrarlas. ¿Qué salida es la que lleva mi nombre? No estoy jugando, yo ya no sé jugar. Los recuerdos se clavan. La oscuridad es reina de mis ojos. Tengo frío. Humedad. Soledad. Silencio agudo. Y todo está clavado. Todo son alfileres en mis ojos. Mis pupilas no pueden ver las puertas. Mis párpados no están. Se terminaron mis ojos. ¿Quién derrumbó mi voz? ¿Por qué duele? Mis ojos no están. ¿Qué quedó de mí ahora? No hay puerta para mí. Arrancaron las puertas de mis ojos ciegos.

Ahora podéis preguntar.